jueves, 19 de noviembre de 2015

TÍJOLA: "LA GITANA CANASTERA DE TÍJOLA"

OLULA DEL RÍO
Comarca

TÍJOLA:
“La gitana canastera de Tíjola”
Publicado por “Seronero”

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Sucedió que en Febrero o Marzo de 1.938, una gitana de nombre Emilia Fernández Rodríguez, vecina del pueblo de Tíjola y domiciliada en Las Cuevas, de profesión canastera, contrae matrimonio con un hombre de su misma raza llamado Juan Cortés Cortés. Al estar la iglesia cerrada y perseguida, se vieron obligados a celebrar el matrimonio por el rito gitano, cante y baile durante una semana y reparto de peladillas a granel, en fin, lo normal.
Pero a pocos días la felicidad de la pareja se ve truncada cuando le comunican a su flamante esposo que ha de incorporarse de inmediato al Frente.
Al recibir la noticia Emilia se dirige al Ayuntamiento a implorar el que se derogara esa decisión: “Mie Uhté Señoh Arcarde, nosotros semos unoh gitanicoh guenoh, semoh probecicosh pero honraoh, nusotroh no noh metemoh con naide y noh habemoh casao el otro día y no noh queremoh desapartah eludo delotro”.
Por respuesta recibieron esta amenaza: “El día 21 de Junio de este año de 1.938, el mozo Juan Cortés Cortés deberá presentarse en estas dependencias de reclutamiento con el fin de incorporarse al Frente de Guerra para la defensa de la República. En caso de no comparecer se le declarará en rebeldía y se darán las órdenes pertinentes para su detención y encarcelamiento”.
Llegó el día, el gitano no se presentó y los milicianos detuvieron al matrimonio en Las Cuevas donde vivían, a él por prófugo y a ella por apoyarle.
Los mandaron en seguida a Almería; a él a las prisiones del Ingenio y a ella al centro penitenciario de mujeres de Gachas Colorás. Emilia iba embarazada de la única hija que iba a tener en lo poco que le quedaba de vida.
La gitanica, había nacido en Tíjola el 13 de Abril de 1.914 en el seno de una familia pobre dedicada a la elaboración de canastos de caña, oficio que aprendió desde muy pequeña con bastante maestría, cuando fue creciendo ya la llamaban Emilia la Canastera. El mismo día de su nacimiento, sus padres la llevaron a la Iglesia de Santa María para darle cobijo en la fe Católica mediante el Bautismo.
Nunca tuvo ocasión de aprender a leer y escribir, llevando una vida tranquila dentro de las costumbres de los suyos.
En Almería, pronto fue citada para presentarse ante el Juez de Primera Instancia de la Plaza de San Sebastián. De allí salió con una condena de seis años de prisión por haber instigado a su Juan para no ir a la Guerra.
Con la dureza de la cárcel y en su estado buscó consuelo en la religión. Sus compañeras de cautiverio provenían de ambientes religiosos en su mayoría: monjas, seglares de acción católica, catequistas…Ella quiso aprender a rezar y una compañera le inició en el aprendizaje de oraciones recibiendo instrucciones al respecto.
Emilia puso su destino en manos de Dios con la fuerza que le daba su sencilla fe. Por lo visto, practicaba sus rezos ante todo el mundo y pronto llamó la atención de la Directora de la Prisión. Cierto día Emilia fue requerida para que denunciara a la que hacía de profesora en materia religiosa a cambio de mejorar las condiciones de su estancia entre rejas Emilia se negó. Entonces fue recluida a un agujero donde dio a luz a su hija sola y abandonada, sobre un jergón de esparto.
Estuvo durante cuatro días sin recibir asistencia. Una terrible hemorragia no le fue atendida hasta el cuarto día después del parto. Fue llevada entonces al Hospital Provincial. Ante su grave estado, a las pocas horas fue devuelta a su agujero de la cárcel falleciendo enseguida sin haber denunciado a su catequista.
Era el 25 de Enero de 1.939. Tenía 24 años y sólo faltaban unos meses para el final de la Guerra.
Su hija, a la que sus compañeras de infortunio llamaron Ángeles, no fue entregada a su padre ni a ningún familiar Se puso en manos de un orfanato y se sospecha que acabó en manos de alguna familia de Almería.
Emilia fue enterrada en una fosa común en el Cementerio Municipal de Almería donde sigue hoy sin que nadie se haya preocupado por la exhumación de sus restos.
Hoy es considerada Sierva de Dios y la Iglesia tiene abierto un proceso de Beatificación ocupando su lugar entre los elegidos en el Altar del Martirio.



Juan Sánchez-NOVIEMBRE-2.015

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