miércoles, 22 de julio de 2015

"FILABRES MUERE UN POCO CADA VERANO" S.O.S. CONTRA EL FUEGO !!!!!

OLULA DEL RÍO
Comarca

“FILABRES MUERE UN POCO CADA VERANO" S.O.S CONTRA EL FUEGO!!!!

José Javier Matamala y Eloy Gil González
REVISTA: “Foco Sur” 1.997 nº 13 y 14

“…aquí narraremos algunos fragmentos de la batalla por la vida de este rincón de España herida contra uno de sus principales enemigos:
“LA DESERTIZACIÓN”
…el factor que influye más directamente en la desertización de nuestra querida Sierra de los Filabres son LOS INCENDIOS FORESTALES
La quema de zonas arboladas, matorrales y pastizales unida a la escasez de precipitaciones enlentece la regeneración de la cubierta vegetal y favorece la denudación del suelo que queda a expensas de los agentes erosivos.
Los incendios en los Filabres son, desgraciadamente, noticia frecuente durante el estío. Sólo destacar por ejemplo el “incendio de Líjar” de 1.994 que calcinó 8.500 hectáreas (el 10% de la superficie serrana).
Un análisis estadístico puso de manifiesto que sólo el 5% de estos incendios se deben a causas naturales. El 15% se producen por negligencias humanas. Más del 35% de los incendios son provocados intencionadamente y del 40% restantes se desconocen sus causas concretas. Se les supone un origen antrópico.
Según algunos ecólogos más del 90% de los incendios forestales se desarrollan en zonas previamente reforestadas, cual es el caso la Sierra de los Filabres.
Francisco Valle, Catedrático de Botánica en la Universidad de Granada, se debe o puede estar motivada tan alta incidencia de incendios por una inadecuada política de repoblación forestal.
La concentración de enormes masas de coníferas favorecen la propagación de las llamas. A partir de una determinada densidad de bosque, los cortafuegos van perdiendo eficacia, entre otras causas porque las piñas y los trozos de árboles con el calor y las corrientes térmicas son capaces de salir despedidos a más de 500 metros de distancia, actuando como verdaderas bombas de propagación. Una solución para este problema pasaría por la recuperación en lo posible del paisaje vegetal mediterráneo.
En las repoblaciones con pinos, los pies deberían permanecer prudencialmente distanciados entre sí tal como marcan los cánones de su desarrollo en medios silvestres. En los “clareos” del monte sería necesario actuar con suma prudencia mediante podas selectivas que respeten la existencia de otras especies menos resinosas y más ignífugas, como son los matorrales mediterráneos. Estas especies garantizarían una menor incidencia de los procesos erosivos y aumentaría la humedad del suelo mediante la creación de mayores superficies de sombra capaces de contrarrestar la evaporación masiva que se produce en estas latitudes. Este tipo de vegetación aumenta potencialmente la biodiversidad del hábitat y se regenera más rápidamente en caso de incendio.
Otro gran problema de los Filabres es la sobreexplotación ganadera, paradójicamente subvencionada por la administración. Los ganados ovino y caprino actúan como verdaderas segadoras. Este hambriento y voraz ganado aprovecha cualquier brote vegetal en nuestros áridos paisajes y provocan una progresiva denudación del suelo que, incapaz de regenerarse cuando la presión predadora supera sus ciclos biológicos y queda la tierra a expensas de los implacables procesos erosivos.
También hay que tener en cuenta en el proceso de desertización de nuestra sierra la recolección de plantas aromáticas, actividad arto frecuente en nuestros secarrales durante los últimos días de la primavera. Miles de toneladas de tomillos y otras plantas aromáticas y medicinales son arrancadas impunemente sin que administración alguna regule y prohíba arrancarles impunemente del suelo. Es urgente y necesario establecer un marco de medidas legales y de control suficiente para evitar y paliar dichos desaguisados.
No podemos obviar el coste medioambiental que producen las canteras explotadas a cielo abierto, cuyas cicatrices sobre el terreno se observan claramente desde los satélites espaciales. Consideramos prioritaria esta actividad industrial, única fuente de ingresos en el sector primario almeriense y que contribuye como una de las principales fuentes de economía provincial y que lleva aparejada la creación de numerosos puestos de trabajo en la Comarca. Siempre existieron y siempre existirán las canteras. Lo que se le exige a las administraciones publicas es
que priorice en la realización de “planes de restauración” adecuados y eficaces. Que no sólo sirvan para tapar la cara y cubrir expediente. Se necesita un estudio en profundidad encaminado a dar solución a estos problemas ambientales sin que interfieran en la normal explotación del recurso. Contemplar además, que otras técnicas de extracción soterradas podrían ser más eficientes una vez que la extracción superficial es cada día más difícil. Este método extractivo produciría un menor impacto medioambiental.



Juan Sánchez-JULIO-2.015

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