jueves, 2 de julio de 2015

1.920 -EMIGRANTES DE LA COMARCA A MARRUECOS-

    OLULA DEL RÍO
    Comarca
    PUBLICADO EN EL PERIÓDICO ABC EN EL AÑO 1.912
    Año 1.912 “Emigrantes de la Comarca marchan a Marruecos para establecerse como colonos en nuestras zonas magrebíes”
    Crónica de Tomás Maestre que viajando en el tren nos describe el triste y dantesco espectáculo que observó en la Estación de Ferrocarril Fines-Olula.
    Nuestros políticos de la época no daban facilidades ningunas para el establecimiento de los colonos españoles en nuestras zonas magrebíes.
    Pero el éxodo seguía, tremendo, inhumano, bochornoso, espeluznante, mortal…Recuerdo con terror el espectáculo que presencié en la estación Fines-Olula…
    Un grupo inmenso de pobres mujeres lívidas, escuálidas, desesperadas, abrazadas a unos hombres jóvenes, llorando a gritos. Niños y niñas cogidos a las rodillas y
    piernas de aquellos desventurados, levantaban hasta el cielo sus clamores infantiles. Y entre el vocerío ensordecedor de la afligida muchedumbre, escuchaba yo, con el corazón metido en un puño: “¡No os vayáis…! ¡No os vayáis…! ¿Qué será de nuestros hijos si nos dejáis vosotros…? ¡No os vayáis!” Y los niños gemían: “¡Padre!, ¡padre! ¡Quédate con nosotros! ¡No te vayas!”
    Y las ancianas, temblorosas, anegadas en lágrimas, colgadas a los cuellos de los emigrantes, exclamaban, con esas palabras de amor que sólo saben decir las madres; “¡Hijo! ¡Por mí, por tu padre viejo, no te vayas! ¡Nos moriremos de pena…!”
    Agitó el mozo de estación la campana de salida. Unas voces siniestras gritaron con imperio de mando: “¡Al tren, al tren!” Las mujeres, los niños, los ancianos, los viejos, todo aquel torbellino de pena y de angustia, arremolinose junto a las portezuelas; agarraronse a los estribos, se empujaron en montón contra las paredes de los coches, golpeándolas desesperados, pugnando por detener al monstruo de fuego que se llevaba sus vidas, sus corazones, sus almas…
    ¡Fue una lucha terrible de un momento que pareció un siglo…! Y el llanto y clamoreo de la multitud subió como un torrente pidiendo misericordia hasta el trono de Dios.
    “¿Y esos guardias civiles? ¿Qué hacen esos guardia civiles que no detienen ahora mismo a toda esta gente? -decía yo ahogándome de rabia y con los ojos arrasados-. ¿No ven que nos los roban…? ¿Qué roban la sangre de España…? ¿Cómo puede consentir la justicia crimen tan grande?”
    Una mujer, solitaria, estaba allá, sobre la altura, sobre el desmonte que domina la vía…vestida de luto…con un niño desnudo a horcajadas en la cadera… Silbó la locomotora del tren de los emigrantes. Arrancó veloz… Aquella mujer, que parecía la estatua trágica del dolor, levantó sus crispadas manos al cielo y lanzó un grito… ¿Qué fue? ¿Una blasfemia? ¿Una súplica? ¿Una maldición…? Y el tétrico convoy se perdió entre la niebla, dando vaivenes, como un espectro dantesco, infernal, de horror infinito…
    ¡Señor, Señor, ten piedad de la pobre España!
    Juan Sánchez-JUNIO-2.015





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