martes, 10 de marzo de 2015

"LA BANDERA MORISCA DE CANTORIA ROBADA POR LOS CRISTIANOS DE LORCA"

                                                      OLULA DEL RÍO
                                                           Comarca
           “LA BANDERA DE CANTORIA ES ROBADA POR LOS CRISTIANOS DE LORCA”
• Crónica de Luis de Mármol y Carvajal sobre el “Saqueo de Cantoria por los tercios de Lorca en 1.569”
“Habiendo los de Lorca socorrido la fortaleza de Oria, y sacado la gente inútil que allí había, quisieron mucho ir luego sobre la villa de Galera, sabiendo que los moriscos de allí estaban alzados, y el daño que habían hecho a los de Huéscar; y juntándose con los capitanes a consejo, no vieron en ello, diciendo que no habían salido por aquel efecto, ni era bien poner el estandarte de su ciudad debajo del de Don Antonio de Luna sin orden de su majestad. Y siendo avisado, que en la villa de Cantoria había muchas mujeres, ropa y ganados, y que tenían los moros una casa de munición, donde hacían pólvora, acordaron de ir sobre ella; y repartiendo munición a los arcabuceros, a media noche salieron de Oria con propósito de llegar a darle una alborada, por estar Cantoria cuatro leguas de allí; más es tan áspero el camino, que no pudieron llegar hasta que ya era alto el día, porque les amaneció en Partaloa, y hallando los moros apercibidos, pasaron con la gente en ordenanza por las huertas, y caminando por el río abajo, descubrieron la fortaleza de Cantoria, y vieron estar en la muralla y sobre los terrados mucha gente haciendo algazaras con instrumentos y voces que atronaban aquella tierra, y muchas banderas tendidas por las almenas; los cuales comenzaron luego a tirar con dos tirillos de artillería que tenían. El alcalde mayor envió una compañía de arcabuceros por una ladera arriba a que tomase un peñón que está a caballero de la fortaleza; y con toda la otra gente se arrimó a la puerta del rebellin, y comenzó a pelear con los de dentro, que se defendían con escopetas y ballestas y hondas. 
Duró la pelea desde las siete de la mañana basta las dos de la tarde. En ese tiempo nuestra gente ganó el peñón, y teniendo desde allí la muralla y los terrados a caballero, que no se podía encubrir nadie de los que andaban de dentro, mataron algunos moros, y tuvieron lugar de poder llegar los que estaban con el alcalde mayor a desquiciar la puertas primeras del rebellin con rejas de arados y con azadones y hachas, donde los moros tenían metido todo el ganado. Y entrando dentro, aunque de las saeteras y travese del muro principal harían algunos soldados, se metieron en la casa de la munición que estaba entre los dos muros, y desbarataron el ingenio de refinar el salitre y de hacer la pólvora. Y pegaron fuego al edificio y lo quemaron todo. Y porque no se podía entrar la fortaleza sin artillería o escalas, sacaron dos mil y setecientas cabezas de ganado menudo y trescientas vacas, y se retiraron. Y enviando delante a Martín de Molina con treinta caballos y trecientos peones, que se alargase con la cabalgada y procurase llegar aquella noche al lugar de Güercal de Lorca, porque se tuvo entendido que acudirían muchos moros, según las grandes ahumadas que hacían, llamándose unos a otros por todo el río Almanzora, caminó luego el alcalde mayor con toda la otra gente; y como cerca del lugar de Arboreas se descubriesen cantidad de enemigos, que venían al socorro de Cantoria, del río Almanzora, y hallando nuestra gente retirada, la seguían, estuvo un rato hecho alto para que el ganado tuviese lugar de alargarse; y entre tanto envió algunos caballos a reconocer que gente era la que parecía, y tras dellos fue él propio, y reconoció cuatro banderas de moros que iban arredradas, y parecía que caminaban a meterse en las huertas de Alboreas, donde había un paso peligroso por la espesura de las arboledas y de las acequias que cruzaban de una parte a otra sin puentes. Y temiendo que si los moros tomaban aquel paso podrían hacerle daño, porque de necesidad habían de ir las hileras desbaratadas, hizo muestra de aguardarlos para pelear a la entrada de las huertas. A ese tiempo había pasado ya la presa de la otra parte de las huertas, y los moros, teniendo entendido que pues aquella gente hacía alto para pelear, debía tenerles armada alguna emboscada, dejando el camino del río, que llevaban, subieron a gran priesa por encima de una venta que dicen Bena Romana, y desde allí comenzaron a arcabucear a nuestra retaguardia. En este lugar quisieran los de Lorca dar Santiago en los enemigos; más el alcalde mayor no lo consintió, diciendo que pasasen adelante; que él les daría orden para ello en hallando disposición de sitio donde los caballos se pudiesen resolver. Y habiendo pasado la venta y atravesado el río y un lodazar grande que se hacía par Della, llegando como media legua adelante cerca de donde dicen el Corral, puso toda la gente en orden de batalla.
Los enemigos llegaron hechos una grande ala, y como prácticos en la tierra, enviaron tres turcos de a caballo y cinco moros de a pie que descubriesen nuestras ordenanzas y viesen la orden que llevaban y el sitio y disposición en que estaban puestos; porque, como habían venido hasta allí algo arredrados, aún no sabían bien con quién habían de pelear. Y habiéndolos reconocido y descubierto una emboscada de infantería y de caballos que el capitán Diego Mateo les había puesto a un lado del camino, pareciéndoles que era poca gente, según la mucha que ellos traían, acometieron con grandes alaridos, disparando sus escopetas y ballestas; más los hombres de Lorca, acostumbrados a no temer, habiendo hecho su oración y encomendándose a Dios, dieron Santiago en ellos, y la caballería procuró atajarlos y entretenerlos con su acometimiento mientras llegaba la infantería; y fue tan grande el ímpetu de los unos y de los otros, que no tuvieron lugar de tirar más que una rociada de arcabucería, porque llegaron luego a las manos; y peleando esforzadamente caballos y peones, mataron algunos turcos y moros que venían de vanguardia, y pusieron los otros en huida, y les tomaron cinco banderas. Peleó este día un moro que llevaba una destas banderas admirablemente, el cual estando pasado de dos lanzadas y teniéndole atravesado con la lanza el alférez de la caballería, con la una mano asida de la lanza del enemigo, y la otra puesta en la bandera, estuvo gran rato lidiando, hasta que el alcalde mayor mandó a un escudero que le atropellase, con el caballo, y caído en el suelo, jamás pudieron sacarle de las manos la bandera mientras tuvo el alma en el cuerpo. Estas banderas eran de los lugares de Cóbdar, Líjar, Albanchez, Purchena, Serón, Tavernas, y Benitagla, y venía con ellas un hijo del Maleh (Capitán de los Moriscos de la Alpujarra). Siendo pues los moros vencidos, y muertos más de cuatrocientos y cincuenta de ellos, los otros se derribaron por unas ramblas abajo, y por ser ya noche, no pudieron seguir los nuestros el alcance. Murieron de nuestra parte dos soldados, y hubo heridos treinta y siete, y entre ellos cinco escuderos y catorce caballos muertos: algunos desbarrigó un moro al pasar por junto a una paredeja de piedra, estando cubierto con ella, con una lanzuela en mano. Y siendo ya anochecido, caminaron a paso largo hasta alcanzar a Martín de Molina, y aquella noche se alojaron en Güércal de Lorca con buenas guardas y centinelas. Allí recibió el alcalde mayor una carta de su cabildo, encargándole que volviese a poner cobro luego en aquella ciudad, porque había cada hora rebatos de moros; a la cual no quiso responder más de enviar a Martín de Molina y a Pedro de Oliver con las nuevas del buen suceso. Otro día a trece de noviembre caminó la vuelta de Lorca, donde fueron todos alegremente recibidos de los ciudadanos; y las banderas que se ganaron a los moros quedaron por trofeo en aquella ciudad en memoria desta vitoria, y votó el cabildo de los regidores de celebrar cada año la fiesta de señor san Millán, por haber sido el día de su festividad”.

                                               LA BANDERA DE CANTORIA
La bandera de Cantoria no está entre las citadas por Mármol de Carvajal en el combate de Arboleas, pero es indudable que participó, fue capturada y conservada como una reliquia por los lorquinos durante siglos. Actualmente se conserva en el Despacho de Gala del Excmo. Sr. Alcalde de Lorca. Ha tenido que ser restaurada.



Juan Sánchez-MARZO-2.015

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