viernes, 27 de marzo de 2015

"¡¡CÓLERA!!" NUESTRO VALLE INVADIDO

                                                          OLULA DEL RÍO
                                                               Comarca

                                                          “¡¡CÓLERA!!”
                                            NUESTRO VALLE INVADIDO

POR EL DÓCTOR DE OLULA: D. José Antonio García Ramos. Otras aportaciones.

El Siglo XIX en Almería fue un siglo de desastres: Grandes tormentas, sequías extremas, terremotos de envergadura, epidemias casi generalizadas, plagas difíciles de extinguir,…Todo para olvidar… ¡Y el cólera!
Esta enfermedad hizo aparición en la España del Siglo XIX en varias ocasiones. A nuestra Comarca la epidemia de Cólera-Morbo-Asiático que más afectó fue la del año 1.885. Según el Ministerio de la Gobernación en su Boletín Estadístico Sanitario-Demográfico, los afectados provinciales por la enfermedad ascendieron a 9.660, y fallecidos 2.566. La relación de personas muertas en relación con la población del momento supuso un 7.16 %; de los muertos con los invadidos fue del 26.56 % y la mortalidad respecto a la población del 2.83 %.
La epidemia, como siempre, se cebó con las clases más pobres de la sociedad y especialmente con la provincia de Almería tradicionalmente abandonada y atrasada en lo económico y en lo social. Hizo estragos en las clases más bajas y dejaba incólumes a los privilegiados.
Los usos y costumbres de la época ayudaron muy mucho a la propagación de esta contagiosa enfermedad. Un ejemplo: Lo normal era tener el cadáver destapado durante el velatorio. Los muertos eran besados y manoseados por parientes y allegados hasta que se le conducían a la Iglesia, dejando según algunos higienistas un reguero de microbios allí por donde pasaba el finado. Desde los cortijos se bajaban los difuntos cruzados sobre una caballería, sin caja ni cubiertos por manta o jarapa que expandiera la enfermedad. Esta situación en verano resultó especialmente trágica especialmente por la abundancia de moscas y las altas temperaturas. 
Llegados a la villa los familiares con el difunto se paraban donde les parecía. Esta pintoresca actitud sólo servía para transmitir gratuitamente la enfermedad. Centrados ya en nuestra Comarca, el proceso infecto-contagioso llegó de MULA (Murcia) a nuestro pueblo vecino y hermano: FINES. 
En 1.885 a mediados de Julio, un muchacho procedente de Mula (Murcia) había venido a Fines a visitar a unos familiares. Traía con él la bacteria del cólera y murió pocas horas después de llegar a la localidad almanzorí. Parientes suyos residentes en Cantoria acudieron a las exequias fúnebres de Fines. Una vez concluido el sepelio regresaron a su localidad pero ya llevaban consigo el estigma de la peligrosa bacteria continuando la cadena de muerte iniciada con la venida del de Mula. Pronto empezaron a morir cantorianos. Pero como las personas van y vienen de un lado para otro, por el 20 de Julio el foco ya abarcaba Olula del Río, Arboleas, Zurgena y alrededores de Cuevas de Vera (Como se conocía Cuevas de Almanzora). Río arriba, Purchena y Tíjola no se libraban ya de la mortal lotería.
El foco de Fines fue el primero de toda la provincia y uno de los primeros de Andalucía Oriental. Don Pepe Acosta, médico de Fines oriundo de Olula hizo frente con sus escasos medios y de manera abnegada a tal desastre sanitario. En 1.885 ejercía también en Cantoria y fue destituido de esta villa ocupando su lugar el doctor Trinidad Fernández Sánchez, pues Don José “queda retenido en Fines, lugar de su residencia (Calle Real), se le acusa de desgracias familiares a causa de la epidemia de cólera en la que murió incluso su esposa Eloisa Ramos Villarreal”.
Destaca este médico (Bisabuelo del autor de este artículo) por su meritoria labor diaria, su caballerosidad, gran sentido humanitario y su hombría de bien. Hacía curaciones e intervenciones de los ojos pues se granjeo la fama de muy buen oculista y recibía enfermos de toda la Comarca, no cobrando nada la mayoría de los casos especialmente si el paciente carecía de recursos. Murió pronto D. José Acosta Casquet, sólo contaba cincuenta y nueve años. La defunción ocurrió en la villa de Fines a las 17 horas del día 24 de diciembre de 1.908.

Conoce la enfermedad:
Es una enfermedad infecciosa aguda producida por la bacteria “Vibrio Cholerae”. Los síntomas son la aparición de una brusca diarrea con vómitos ocasionales. Es difícil distinguirla de otro motivo de diarrea y aunque el cuadro clínico en general es leve, puede suceder que la deshidratación sea extrema, lo que puede provocar la muerte. Requiere cuarentena y es de declaración obligatoria nacional e internacionalmente.
Causas: El contagio habitual suele ser por beber agua o comer alimentos contaminados por heces humanas. Forma parte de la flora de aguas saladas, desembocadura de los ríos así como en bahías y estuarios. Los brotes suelen darse durante los meses de más calor y la mayor incidencia es entre los niños aunque puede afectar a cualquier edad.
Habita también en aguas de interior cuando su temperatura suele pasar de los 20 grados centígrados.
La bacteria vive en la superficie de los alimentos durante cinco días y hasta 10 días a temperaturas bajas. Sobrevive a la congelación y las personas con grupo sanguíneo “0” tienen más riesgo que las del grupo “A” o “B”.
Síntomas: Diarrea repentina, indolora y acuosa, además de vómitos. En los casos graves se puede perder un litro de líquido por hora. La gran disminución de agua y sal provoca una rápida deshidratación, intensa sed, calambres musculares, debilidad y una producción mínima de orina.
Prevención: Beber agua sólo con garantía de potabilidad. Respetar en los fabricantes industriales de alimentos así como en los de elaboración casera las garantías de manipulación y conservación. No son de ninguna utilidad los antibióticos.
Como medidas de prevención: Se recomienda cocer los alimentos y consumirlos en un plazo de tiempo razonable. Los alimentos cocinados no pueden estar en contacto con los crudos, evitar moscas, agua o hielo así como superficies contaminadas y sucias, mantener los cubiertos limpios…y lavarse las manos ante de tocar cualquier alimento.
Tratamientos: Suministrar al enfermo una solución de sales rehidratantes de forma oral y si fuese muy acusada, reposición intravenosa de los líquidos y solutos perdidos. El potasio se repone con el zumo de limón, agua de coco o similares. Sólo en casos muy graves se recomienda el uso de antibióticos a base de tetraciclina, bajo control médico.
Vacuna: Es una vacuna “muerta” que se administra vía intramuscular (parenteral) y que nos da una protección máxima de seis meses. No se exige a ningún viajero. Otras vacunas de forma oral tienen un nivel de protección también de varios meses.
¡Suerte y que nunca nos pille el toro!


Juan Sánchez-MARZO-2.015

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