domingo, 15 de febrero de 2015

"EL ÚLTIMO LOBO DE ALMERÍA"

                                                            OLULA DEL RÍO
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                                         “EL ÚLTIMO LOBO DE ALMERÍA”
(Piedra Lobera: Lúcar-Almería)

TÍTULO: “Naturaleza Almeriense del Interior”
EDITA: Diputación e Instituto de Estudios Almerienses.

“El lobo ibérico” en latín “canis lupus signatus” era un animal muy abundante en toda la provincia de Almería allá por el siglo XV. La persecución a la que era sometida esta especie, fue brutal. Motivaciones diversas alimentaban su persecución y muerte.
Se incentivaba económicamente su captura especialmente por la clase señorial que veía en el lobo al predador al enemigo que mermaba la
fauna cinegética, celosamente protegida por la clase social más alta tan aficionada a las cacerías, monterías y depredación en general. Otro motivo de persecución se debía a las incursiones que los lobos hacían sobre la ganadería doméstica especialmente en época de sequía cuando no encontraban en la montaña el sustento para ellos y su prole de lobeznos. Otra arma social contra él, fue la de infundir en la población de manera intencionada y desde tiempo ancestral el miedo que hasta hace poco encerraba la frase “Que viene el lobo”. Estos factores supusieron la progresiva desaparición y casi la extinción a mediados del Siglo XIX.
El Diccionario de Pascual Madoz cita la caza del lobo, dentro de esta zona, especialmente en la Sierra de “Las Estancias” incluso manadas en zonas apartadas de la Sierra de Lúcar y Filabres.
Según un informe del Ministerio de Fomento, en 1.859 el lobo había sufrido ya un fuerte declive, en parte atribuido a la población de las sierras con los yacimientos mineros, la puesta en cultivo de nuevos terrenos y la explotación abusiva del arbolado. Cuando aparecía algún lobo, el alcalde disponía una batida general. En la lista provincial de 1.864 sobre caza de alimañas, cuya caza era recompensada, las estadísticas ya no incluían al lobo debido a su escasez: 376 zorros, 37 garduñas, 16 gatos monteses, 59 tejones, 110 turones. Hasta los años 30 del Siglo XX siguieron viviendo algunos lobos en zonas apartadas de la Sierra de Baza.
Según la tradición oral en Lúcar, el último lobo de la provincia fue abatido a finales del Siglo XIX por un leñador en el paraje conocido como “Piedra Lobera”, una zona abrupta donde debió de estar su guarida, al oeste de la Risca del Puerto, a unos 1.650 metros de altitud, dentro de lo que está delimitado hoy como Monumento Natural de Piedra Lobera. Debió de ser un ejemplar viejo, y se cuenta que, cuando lo colgaron por la cabeza del balcón del Ayuntamiento, la cola llegaba a tocar el suelo. Lo de llevarlo al Ayuntamiento se debía a que recibían una recompensa gubernamental. Para evitar que lo hicieran varias veces, tenían que cortar las orejas y enviarlas al Gobierno Civil. Los alimañeros también solían recibir recompensas de los cortijeros próximos, por ejemplo huevos -al fin y al cabo, al cazar al lobo se habían salvado las gallinas-

• Situación Legal para la protección del lobo
La Directiva Hábitats de la Unión Europea, aprobada en mayo de 1.992 y adoptada por la Legislación Española en diciembre de 1.995, establece que la población del lobo debe ser considerada de interés comunitario. Para su protección hay que designar zonas especiales de conservación. El resultado práctico de unas legislaciones tardías, la falta de respuesta de las Administraciones y las leyes hechas a la medida del hombre hacen que el lobo ibérico siga siendo considerado en España como especie cinegética por lo que apuntamos a una no muy lejana extinción total.


Juan Sánchez FEBRERO-2.015

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