martes, 17 de febrero de 2015

"EL CASO DEL TIRO DE FELIX POR UN GITANO DE LAROYA"

                                                     OLULA DEL RÍO
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         “AÑO de1.808: EXPEDIENTE AL GITANO DE LAROYA JOSÉ SANTIAGO” (basado en…
                                      …“EL CASO DEL TIRO DE FELIX”

Los acontecimientos que voy a narrar se producen por una querella familiar entre José Santiago y su mujer Ana María Moreno.
José Santiago, “avecindado antes en Laroya y ahora en Roquetas, donde acaba de llegar en compañía de otro castellano nuevo que se llama Francisco Fernández, maestro herrador también de aquella población”. Es el herrador, Francisco Fernández, el que nos relata el suceso en los términos siguientes:
“…que en la mañana del día 15 de diciembre de 1.808 cuando yo Francisco Fernández, maestro herrador, me dirigía a Felix a llevar una azada a Antonio Gómez; y ver si era ocasión de poner algunas herraduras; que en el camino alcanzó y se incorporó con él José Santiago, otro castellano nuevo a quien había dejado en Roquetas; el que le dijo venía también a Felix a buscar a su mujer, que hacía tres o cuatro días que faltaba de Roquetas, y tenía noticia se hallaba en Felix:
que en efecto caminaron juntos hasta este pueblo, en cuyo camino encontraron un arriero de vino, quien los convidó, y ellos bebieron a su satisfacción:
que llegaron a Felix, preguntaron donde posaba Juan Serrano, les dijeron que casa de Antonio Baeza, y allá se fueron, que el que declara entró delante diciendo Ave María; y respondiéndole cerca del fuego un hijo de Juan Serrano; se allegó a éste y a las primeras palabras que hablaban oyó disparar un tiro en la puerta, que volviéndose supo había sido José Santiago, que venía con él, pues tenía una escopeta; y según comprende la disparó para asustar a su mujer, a quien oyó que la decía algunas razones sobre haberse venido y dejado a su hija y a él; que la mujer del Santiago (que en efecto estaba allí) se salió a la calle, y el que declara no la volvió a ver; que en esto llegó el señor alcalde y llevándose preso al José Santiago”.
Tras su testimonio, Francisco Fernández fue detenido, a la vez que se le embargaba “la escopeta, azada y herraduras y avíos de herrar” que traía en ese momento.
A continuación, José Santiago aclara en su exposición algunos puntos: “…que su avecinamiento era Laroya, partido de Tahal, en la Sierra de los Filabres, que salió de allí para ir a la feria de Ugíjar, desde donde se regresaba, y ha hecho detención en Roquetas con motivo de efectuar y celebrar el casamiento de una hija suya:
y que habiéndose ausentado su mujer Ana María Moreno, y él tenido noticia de que se había venido a Felix, salió esta mañana de Roquetas para ver si la encontraba… que el que declara vio desde la puerta a su mujer Ana María Moreno; y que arrebatándosele la cabeza la dijo …indigna… por vida de… y no sabe más que pasó; sí que la escopeta que traía se le disparó:
que a poco se juntó gente y lo llevaron preso, de que el que declara se excusó, pues creía no haber ofendido a nadie, aunque a él si le ofendieron tratándole de borracho”.
Ana María Santiago, manifiesta que efectivamente había tenido con José “un disgusto el día diez del corriente”, por lo que decidió abandonarle y desplazarse “de Roquetas a Felix, creyendo encontrar aquí a un hijo suyo llamado Vicente, y a su hija recién casada, pues por Felix se vinieron; y habiéndose ellos ya retirados de Felix, se quedó acogida al abrigo de su pariente Juan Serrano y su mujer”.
Encontrada por su marido en el preciso momento de entrar por la puerta, le dijo éste “por vida de la indigna que no me ha ido a buscar y cuidar de su hijo”. El estado de excitación y los efectos del alcohol, debieron hacer que se le disparara el arma; bien de forma accidental, bien intencionalmente con el objeto de asustarla, “una escopeta que traía en la mano”, a cuyo efecto, Ana María “se ocultó asustada bajo un telar que allí había”.
José Santiago fue remitido a la justicia de Almería el 14 de diciembre, llevando “un par de grillos”, los que se deberían devolver tras ser depositado en la cárcel de esta ciudad. En cuanto a Francisco Fernández, este quedó retenido para posteriores providencias.

P.D.- Además del embargo de la escopeta, en el registro que se le hizo al herrador, Francisco Fernández, se le requisó “dos pares de tijeras de las que usan los gitanos para esquilar, unas que dijo ser suyas y otras de José Santiago: se le encontró en las mochilas en que traía las tijeras, la azada, doce herraduras, algunos clavos de herrar, pujavante (instrumento cortante para rebajar las pezuñas de las caballerías antes de poner la herradura), martillo y tenazas de herrar”.

¡Bravo paisanos! Dejasteis el pueblo a la altura de un bonsái.

AUTOR: Manuel Martínez Martínez.
LIBRO: “Almería y los almerienses 5”
• Archivo Municipal de Almería.
• Legajo 943 Número 16


Juan Sánchez FEBRERO-2.015

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