viernes, 17 de octubre de 2014

RUINAS DEL PALACIO DEL ALMANZORA

                                                 OLULA DEL RÍO
                                                      Comarca


• PALACIO DEL ALMANZORA
• Construcciones tradicionales de la Comarca del Almanzora.
• A.D.R. Almanzora. Javier Vázquez Cabrera y Eduardo Garzón Garzón.

Este palacio se ubica en la barriada de Almanzora, perteneciente al municipio de Cantoria. Se accede por la carretera A-334 (Baza- Huércal-Overa). A la altura de Albox hemos de salir dirección Almanzora. Unos 4 Kilómetros y estaremos en destino.

El palacio lo encontraremos en la plaza principal de la barriada. Considerado como el ejemplar neoclásico más espléndido de la provincia de Almería. Aunque en la actualidad es de propiedad privada, está declarado “patrimonio arquitectónico de Interés Histórico Artístico”. Aún así, su estado de conservación, como casi todo el patrimonio arquitectónico de la provincia, amenaza ruina inminente si la administración no pone mano y dinero en recuperarlo para nosotros y generaciones venideras.

Su origen hay que datarlo en el Siglo XVIII cuando el Marqués de los Vélez decidió dividir en tres zonas administrativas su área geográfica. En la cabecera de una de estas tres zonas, en los llanos de Almanzora, construyeron un edificio con graneros para recogida de cereales, una almazara, viviendas y zona administrativa. Posteriormente fue aprovechado y remodelado el edificio principal para hacer de casa solariega de las familias de los Marqueses de Villafranca y del Marqués de la Romana.

Mediado el Siglo XIX, este edificio fue comprado por Don Antonio Abellán Peñuelas, industrial minero de la plata de Sierra Almagrera (Cuevas de Almanzora). Don Antonio estaba desposado con Doña Catalina Casanova (1.848). Ella era natural de Cuevas y contaba con el Título de Primera Condesa de Algaida (1.887). Don Antonio fue nombrado primer Marqués del Almanzora por Amadeo de Saboya según Real Decreto de ocho de julio de 1.872.

Ese mismo año amplió considerablemente el edificio principal. Añadió nuevas dependencias y quedó convertido en Palacio inspirado arquitectónicamente en el particular aire neoclásico de la época.

La decadencia de la minería de la plata en Sierra Almagrera afectó a los herederos del Marqués, también a una parte importante de sus propiedades en el Almanzora. El Palacio pasó a ser propiedad de Don Juan March Ordinas. Éste nombro un administrador para que fuese vendiendo todas las fincas del anterior propietario. La finca se repartió en pequeños latifundios que fueron pronto adquiridos por colonos del lugar. Dos pudientes familias adquirieron el Palacio y sus herederos conservan aún hoy la propiedad.

El Palacio, o lo que queda de él, tiene una superficie de 2.484 metros cuadrados. Consta de un pabellón principal con dos alas en escuadra dejando para el centro un “Patio de Honor”. El pabellón principal y el ala izquierda albergaban las distintas estancias utilizadas como vivienda. El ala derecha lo ocupa una capilla, hoy muy bien conservada, pues hace las veces de iglesia de la población. La Capilla tiene entrada por el “Patio de Honor”. De planta rectangular, está situada perpendicular al Patio. Otras dependencias próximas a la Capilla son las caballerizas y otras para servicios.

La fachada externa del “Patio de Honor” está realizada con ladrillo visto. Decorada en mármol blanco de Macael y en el centro porta un arco de medio punto sobre pilastras encuadrado por elementos similares. Una cornisa en línea quebrada bordea todo su perfil. Centrado en la fachada se ubica el escudo de armas de los Abellán.

La fachada izquierda y la posterior se caracterizan por su singular ornamentación. Podemos observar la presencia equidistanciada de una serie de pilastras acanaladas en sus dos tercios superiores y de molduras que revisten las ventanas con vanos adintelados sobre los que se dispone como motivo central una corona con dos cintas.

En el interior del edificio, al que se entraba por una puerta de sólida madera tallada, se encontraba un amplio vestíbulo y por él se accedía al resto de las dependencias. Algunas habitaciones conservan numerosos elementos decorativos, zócalos de mármol, alegres colores en paredes y techos con pinturas diversas.

La almazara, situada junto a la iglesia, es una nave con cubierta a dos aguas sustentada en su parte central por grandes arcos portantes de molduras ornamentales. Desgraciadamente hoy por hoy queda bien poco de lo que les estamos contando y el deterioro acabará borrando de la historia de la Comarca este edificio singular. La administración calla y mira para otro lugar. Sólo se ocupa del patrimonio de otras provincias. No contamos.



Juan Sánchez 2.014

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