martes, 5 de agosto de 2014

OLULA DEL RÍO: "MEMORIAS DE LUCHITA"

                                         OLULA DEL RÍO


          • MEMORIAS DE LUCÍA GARCÍA (LUCHITA) HIJA DEL MAESTRO DE HUITAR.


Comenzamos las clases en nuestra escuela “nueva” hecha por nosotros mismos y dirigida la construcción por “el maestro” (mi padre). Fueron dos años increíbles de ilusiones y rendimiento escolar. El Ayuntamiento no pagó todos los materiales constructivos que había prometido. “El maestro” fue pagando con su sueldo de 44 duros al mes y poco a poco a Agustín el marido de Doña Trina Rull.

Estalló la Guerra. “El maestro” que era republicano, sirvió en la 78 Brigada Mixta del Frente Guadix-Granada.

En Huitar quedaron su mujer y sus hijas. Tres niñas de 4, 3 años y recién nacida. La maestra (mi madre), daba clases de bordado, costura, cocina y de todo lo que sabía a las niñas que se habían quedado sin maestro. La gente de Huitar “generosa”, inteligente y buena mantuvieron abierta la escuela. Pagaban con viandas y pese a que eran “los años del hambre”, sobraba la comida en nuestra casa. Teníamos pan que cocíamos en el horno de Encarnación con la harina que nos daban en los molinos del Chilí, el Peliles y el de Juan “EL Pavo”.

Recuerdo a Carmen con su cutis precioso y su malformación en la pierna llevándola con tanta dignidad y agilidad que cuando yo estaba a su lado, también me hubiera gustado ser coja como ella. Siempre que iba a su casa-molino me vigilaba de cerca porque metía las narices en la misma harina que caía ya molida o me escapaba a la noria del agua con el peligro que suponía para una niña de corta edad. Jamás salí de aquel molino sin que me regalaran alguna flor, una fruta o alguna golosina que hacían mis delicias.

Frente a nuestra casa-escuela, había un corral con pollos, conejos, un cerdo y una cabra. Nos sobraba de todo. Una acacia embellecía la placeta de la escuela y yo me sentía la niña más feliz del mundo.

Terminó la Guerra. Éramos los perdedores. Cada día subida en la burra de Pepe “el moro” iba a la Cerrá a recoger agua y cargas de leña y yo continuaba siendo una niña muy feliz.

Memorias de Luchita contadas por J. Sánchez 2.014

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